Pepe era mi amigo y se murió. Mi amigo era un fiambre de neón fundido, de corazón era soldado, de coraza usaba carne con su nombre y con carnet de replicante compraba las sustancias de volar, confiscaba las jeringas sin pudor, confitaba una inyección de calidad y confiaba en la intuición de que su ámbar se elevaba y renacía cada día que ingería su poción.
Ponzoña con pezuñas de gusanos para pepe, parapeto de las bromas de su tiempo, temporales en la tele por su cuerpo.




