Nunca olvidaré las 11 palabras que disparó con sus ojos verdes desde el umbral de la puerta que ardía de agosto,
-Ya va siendo hora de que aprendas a asumir la culpa-
Juntas formaron un conciso equipo de castigo que tuve la dicha de recibir ante mis ojos de la forma más clara posible, pues computado con la tentativa de disimulo, la claridad era una ventaja a agradecer.
Entonces pensé que ese debía ser su trabajo natural después de todo, culpar y dejar atrás.

