
–Adorables pollitos y pollitas del Maizal, atención por favor! –dijo- como sabéis, os traigo la verdad verdadera: el Pato ya no existe, ahora es mío; alejaos siempre del fuego, que es muy malo muy malo; y recordad que la felicidad consiste en estas pastillitas blancas que os he traído, con todo mi afecto...-
Nosotros anonadados, nos miramos los unos a los otros y encogidos de alas, pisoteando nuestras caquitas, le dimos la razón, total, que no fuera por vanidad...
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